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Autor: Franco Falcón Romero

Título: La Pantaruja

Género: Narración

Grabación: Franco Falcón Romero (1º ESO B)

Música:


La pantaruja

Dos amigos del instituto estaban pensando hacer su propia pantaruja en el patio de uno de ellos, Pedro. La iban a hacer con cuernos, pelo de la fregona…, pero lo que más les gustó fue la cara, que tenía forma de calabaza de Halloween. Unos instantes después, Daniel les mostró un libro de magia que tenía en su habitación hacía mucho tiempo, pero no le hacía caso porque no le gustaba mucho leer. Leyó unas líneas de la primera página. De repente el viento empezó a soplar más fuerte, la tierra se movía…, pero lo más raro es que la pantaruja empezó a hablar y decía:

- Hola… Daniel, gracias por devolverme a la vida, tanto tiempo sin respirar aire puro.

Daniel gritó del susto y se escondió detrás de una maceta que había en la esquina de la casa. Pedro y Daniel leyeron todos los conjuros del libro pero ninguno servía para parar al monstruo que había creado y llevado de la muerte profunda de muchos años hasta la vida. La pantaruja se fue andando destrozando todo lo que tocaba. Los dos amigos cogieron sus bicicletas y fueron a la plaza principal del pueblo, donde estaba todo el mundo, a avisar que un monstruo estaba allí para que se fueran o se escondieran, para que no los viera.

Unas horas más tarde a Pedro se le ocurrió una idea. Pero para llevarla a cabo necesitaba la ayuda de todo el pueblo entero. Al estar cubierta de llamas, pensó que si la mojaban se moriría. Como era muy alta, porque al leer el hechizo se hizo más grande, necesitarían muchos cubos de agua, uno por cada casa del pueblo. Al recoger todos los cubos, utilizaron a Daniel de cebo para que llevara la pantaruja hasta allí. Cuando llegó todo el mundo levantó el cubo y tiró el agua encima del monstruo, que se apagó y murió del todo. Pero antes de que se apagara la última llama arrojó el libro al fuego para que no volviera a ocurrir esto nunca más.

Autor: Paco Morán Marín
Título: Las candelas.
Género: Narración
Grabación: Paco Morán Marín (1º ESO B)
Música:

“Las candelas”

Todo comenzó aquella fría noche del 1 de Febrero. Minutos más tarde todo estaba listo para aquel acontecimiento. Las candelas empezaron a arder. La gente disfrutaba comiendo pinchitos, montados, etc. Pero, de pronto, un grito escalofriante paró la tranquilidad esa noche. La gente alarmada fue a mirar lo que pasaba. Se encontraron con un cuerpo inerte en el suelo. No tenía rastros de herida, ni magulladuras… parecía cosa de magia. La gente estaba nerviosa hasta que sonó un segundo grito. Era un segundo cadáver. Tenía los mismos síntomas que la otra persona fallecida. Todos fueron abandonando el lugar del crimen y sólo se quedaron los más valientes para investigar lo que estaba pasando. Estuvieron mirando la figura de la candela, que, a pesar de que ya había pasado una hora, todavía no se había quemado. Todo era muy extraño: dos asesinatos, una figura que no ardía,… De repente, de entre las llamas, surgió una extraña silueta que se iba acercando a todos ellos. Al trasluz se podía observar una persona de cara deforme y mirada perdida. Este llevaba un objeto en la mano, una rama de sauce, con la que empezó a recitar versos sin sentido y, a medida que lo hacía, moría más gente. ¡Era una varita mágica!, y él… un hechicero.

Esa noche murieron más de cincuenta personas en Almendralejo y ese hechicero nunca más volvió a aparecer, aunque juró aparecer de nuevo para terminar lo que empezó…¿será este año?

Autor: Juan Ramón Jiménez
Título
: Platero yo
Género: novela
Grabación: María Montaña (1º ESO C)
Música:Beethoven, Sinfonía nº 6, La Pastoral

Fragmento

Platero es pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos. Sólo los espejos de azabache de sus ojos son duros cual dos escarabajos de cristal negro.

Lo dejo suelto, y se va al prado, y acaricia tibiamente con su hocico, rozándolas apenas, las florecillas rosas, celestes y gualdas… Lo llamo dulcemente: «¿Platero?» y viene a mí con un trotecillo alegre que parece que se ríe en no sé qué cascabeleo ideal…

Come cuanto le doy. Le gustan las naranjas mandarinas, las uvas moscateles, todas de ámbar; los higos morados, con su cristalina gotita de miel… Es tierno y mimoso igual que un niño, que una niña…; pero fuerte y seco por dentro como de piedra. Cuando paso sobre él, los domingos, por las últimas callejas del pueblo, los hombres del campo, vestidos de limpio y despaciosos, se quedan mirándolo:

-Tien’ asero…

Tiene acero. Acero y plata de luna, al mismo tiempo.

Juan Ramóm Jiménez, Platero y yo, Madrid, Cátedra, 2003.

Autor: Abel Naranjo del Árbol
Título
: El color de la convivencia
Género: cuento
Grabación: Abel Naranjo del Árbol (1º ESO C)
Música:

El color de la convivencia

Era un día, como otro cualquiera de verano. Todos los niños estaban en las piscinas, playas…;pero, un nuevo inmigrante entró en un pueblo de Andalaxia. Por ser africano, los niños no lo querían. Él se sentía muy solo.

Un día, había niños en la calle jugando a la pelota y la encajaron en la casa de Abdalá, el niño africano. No querían los niños llamar a la puerta, como éste quería tener amigos, se la devolvió. Los niños le preguntaron: “¿Quieres jugar?”. Abdalá no sabía qué decir, pero, al final, respondió: “¡Vale!”.

Al rato pasaron más niños y uno de ellos le preguntó a Marcos, el jefe de la pandilla,: “¿Qué hace aquí Abdalá?”. Marcos afirmó que Abdalá era un nuevo miembro de la pandilla. Robert, que era el que había preguntado irónicamente preguntó: ¿Un niño como otro cualquiera?, ¿qué?. Marcos insistió diciendo que Abdalá era un niño como ellos. Robert entonces se calló, dejó de increpar porque sabía que era verdad.

Abdalá, que escuchaba, añadió: “No discutáis por mi culpa.

Marcos le dijo: Abdalá, tú eres ya uno más de la pandilla, digan ellos lo que digan. Robert no estaba convencido del todo; sin embargo, aceptó por el bien del grupo y así, los demás.

Marcos preguntó a Abdalá: “¿Te quedarás en España para siempre?”.

-No lo sé, respondió Abdalá.

Al momento, como él no sabía cómo era una piscina, propuso que por qué no iban. Todos aceptaron. Al instante preguntó si costaba dinero. Marcos, al ver su cara entristecida, le respondió que sí y que él lo invitaba. Una vez allí, pasaron cuatro o cinco horas. Al final de ellas, todos estaban cansados, excepto Abdalá, por lo que regresaron a casa.

Abdalá, en su casa, les contó a sus padres lo maravillosos que había sido el día y les preguntó: “¿Nos quedaremos para siempre? ”. Los padres dijeron que no y Abdalá echó a correr llorando a su habitación. Al rato, Carin, su madre, subió y le pregunto: ¿Por qué lloras?. Abdalá le explicó que porque había hecho amigos de corazón que lo habían aceptado, tal y como era, e incluso lo habían invitado a la piscina. Carín se lo contó a su padre, Marius. Éste no sabía qué decidir y dijo: “Mañana te daré una respuesta”. Abdalá no pudo dormir en toda la noche, pensando que si se quedaban no vería a su familia de África. El padre meditaba sobre la situación,…” su sueldo era más alto, tenía compañeros en el trabajo; Carín tenía amigas con quienes tomaba té todas las tardes; su hijo también tenía amigos”

A la mañana siguiente cuando se levantaron, Abdalá preguntó: “¿Nos quedaremos o nos iremos?”.

Marius respondió: “Nos quedaremos, pero cuando podamos iremos a ver a nuestra familia”. Entonces, Abdalá, feliz, fue a contárselo a sus amigos que ya jugaban en la calle.

Autor: Publio Virgilio Marón
Título: La Eneida
Género: epopeya (poesía, hexámetros)
Grabación: Carlos Cabanillas (profesor de Latín y Griego)
Música: Flauta China Bambu Daha

Fragmento

Texto en latín. Libro I

Arma virumque cano, Troiae qui primus ab oris
Italiam, fato profugus, Laviniaque venit
litora, multum ille et terris iactatus et alto
vi superum saevae memorem Iunonis ob iram;
multa quoque et bello passus, dum conderet urbem,
inferretque deos Latio, genus unde Latinum,
Albanique patres, atque altae moenia Romae.
Musa, mihi causas memora, quo numine laeso,
quidve dolens, regina deum tot volvere casus
insignem pietate virum, tot adire labores
impulerit. Tantaene animis caelestibus irae?

Traducción

Canto las hazañas y al héroe que, huyendo por imposición del destino, fue el primero en llegar desde las costas de Troya a Italia y a las riberas de Lavinio. Lanzado durante mucho tiempo por tierra y mar por la violencia de los dioses del Olimpo a causa de la cólera siempre viva de la cruel Juno, fue víctima también de numerosos sufrimientos en la guerra, hasta poder llegar a fundar un ciudad e introducir sus dioses en el Lacio. De allí nacieron la raza latina, los Padres de Alba y los muros de la altiva Roma.

Musa, recuérdame las causas: por qué ofensa a su divinidad, o por qué motivo de dolor, la reina de los dioses empujó a un héroe que se distinguía por su piedad a sufrir tantas desventuras y a afrontar tantos sufrimientos. ¿De tan profundo rencor están poseídos los espíritus de los dioses celestes?

Publio Virgilio Marón, La Eneida, introducción y traducción por María del Dulce Nombre Estefanía Álvarez, Barcelona, Bruguera, 1968.

Bienvenidos a este Audio Taller de la Poesía y el Relato de la biblioteca del IES “Santiago Apóstol” de Almendralejo.