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Autor: Anónimo
Título
: A Cristo crucificado
Género: poesía (soneto)
Grabación: José Ángel Calero (profesor de Geografía e Historia)
Música: canto gregoriano

Soneto

A Cristo crucificado

No me mueve, mi Dios, para quererte
el cielo que me tienes prometido,
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.

Tú me mueves, Señor, muéveme el verte
clavado en una cruz y escarnecido,
muéveme ver tu cuerpo tan herido,
muévenme tus afrentas y tu muerte.

Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera,
que aunque no hubiera cielo, yo te amara,
y aunque no hubiera infierno, te temiera.

No me tienes que dar porque te quiera,
pues aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera.

Autor: Federico García Lorca
Título: Romance de la pena negra
Género: poesía (romance)
Grabación: María Matamoros (Administración)
Música: guitarra flamenca

ROMANCE DE LA PENA NEGRA

A José Navarro Pardo

Las piquetas de los gallos
cavan buscando la aurora,
cuando por el monte oscuro
baja Soledad Montoya.
Cobre amarillo, su carne,
huele a caballo y a sombra.
Yunques ahumados sus pechos,
gimen canciones redondas.
Soledad, ¿por quién preguntas
sin compaña y a estas horas?
Pregunte por quien pregunte,
dime: ¿a ti qué se te importa?
Vengo a buscar lo que busco,
mi alegría y mi persona.
Soledad de mis pesares,
caballo que se desboca,
al fin encuentra la mar
y se lo tragan las olas.
No me recuerdes el mar,
que la pena negra, brota
en las tierras de aceituna
bajo el rumor de las hojas.
¡Soledad, qué pena tienes!
¡Qué pena tan lastimosa!
Lloras zumo de limón
agrio de espera y de boca.
¡Qué pena tan grande! Corro
mi casa como una loca,
mis dos trenzas por el suelo,
de la cocina a la alcoba.
¡Qué pena! Me estoy poniendo
de azabache carne y ropa.
¡Ay, mis camisas de hilo!
¡Ay, mis muslos de amapola!
Soledad: lava tu cuerpo
con agua de las alondras,
y deja tu corazón
en paz, Soledad Montoya.

Por abajo canta el río:
volante de cielo y hojas.
Con flores de calabaza,
la nueva luz se corona.
¡Oh pena de los gitanos!
Pena limpia y siempre sola.
¡Oh pena de cauce oculto
y madrugada remota!

Federico García Lorca, Poemas del cante jondo. Romancero gitano,

Madrid, Cátedra, 1995, págs. 247.

Autor: Publio Virgilio Marón
Título: La Eneida
Género: epopeya (poesía, hexámetros)
Grabación: Carlos Cabanillas (profesor de Latín y Griego)
Música: Flauta China Bambu Daha

Fragmento

Texto en latín. Libro I

Arma virumque cano, Troiae qui primus ab oris
Italiam, fato profugus, Laviniaque venit
litora, multum ille et terris iactatus et alto
vi superum saevae memorem Iunonis ob iram;
multa quoque et bello passus, dum conderet urbem,
inferretque deos Latio, genus unde Latinum,
Albanique patres, atque altae moenia Romae.
Musa, mihi causas memora, quo numine laeso,
quidve dolens, regina deum tot volvere casus
insignem pietate virum, tot adire labores
impulerit. Tantaene animis caelestibus irae?

Traducción

Canto las hazañas y al héroe que, huyendo por imposición del destino, fue el primero en llegar desde las costas de Troya a Italia y a las riberas de Lavinio. Lanzado durante mucho tiempo por tierra y mar por la violencia de los dioses del Olimpo a causa de la cólera siempre viva de la cruel Juno, fue víctima también de numerosos sufrimientos en la guerra, hasta poder llegar a fundar un ciudad e introducir sus dioses en el Lacio. De allí nacieron la raza latina, los Padres de Alba y los muros de la altiva Roma.

Musa, recuérdame las causas: por qué ofensa a su divinidad, o por qué motivo de dolor, la reina de los dioses empujó a un héroe que se distinguía por su piedad a sufrir tantas desventuras y a afrontar tantos sufrimientos. ¿De tan profundo rencor están poseídos los espíritus de los dioses celestes?

Publio Virgilio Marón, La Eneida, introducción y traducción por María del Dulce Nombre Estefanía Álvarez, Barcelona, Bruguera, 1968.

Autor: Sheila Diaz Muñoz
Título: La panadería
Género: poesía
Grabación: Sheila Diaz Muñoz
Música:

 

La señora María,
elabora sus pasteles todos los días.
Yo voy a comprar a su panadería:
pasteles, roscas, tartas, donetes…
¡y todos ellos están de rechupetel
Todas las tardes compro donetes
y por un euro ¡me llevo un paquetel
Mi madre compra allí las tartas
y la señora María le enseña la carta:
fresa, nata, chocolate, limón…
¡y todas ellas me gustan un montón
Un día yo iba a la panadería,
todas las tardes a las seis abría.
Ese día no abrió,
se lo dije a mi madre y a su casa llamó.
lsolda, su sirvienta, el teléfono cogió,
y nos dijo que María sin saber por qué murió.
Cuando paso por la panadería,
me acuerdo de María,
y me echo a llorar,
porque ella nunca volverá.
La panadería se subastó,
y como nadie la compraba,
la policía la cerró.
Echo de menos todos sus pasteles,
pero todas las semanas le llevo claveles.